Mostar, en la región de Herzegovina de Bosnia y Herzegovina, es una ciudad que refleja la convivencia de culturas otomana, austrohúngara y mediterránea. Su símbolo es el Puente Viejo, un puente de piedra del siglo XVI que cruza el río Neretva, rodeado de casas de techo rojo y tiendas artesanales. El casco antiguo conserva mezquitas, iglesias y museos, como el Museo de la Guerra y el Museo de la Ciudad, que narran la historia de la ciudad a lo largo de los siglos. La gastronomía incluye platos como el ćevapi, el burek y los vinos de la región. Los visitantes pueden caminar por el puente, explorar el bazar y disfrutar de las vistas del río desde los miradores. Además, la cercana cascada de Kravica y el lago de Blagay ofrecen excursiones naturales, mientras que la zona alberga pueblos tradicionales como Ljubuški y una arquitectura que mezcla elementos islámicos y cristianos.