Sitka, ubicada en la isla de Baranof, combina historia rusa, cultura nativa y paisajes salvajes. Fundada en 1799 como fuerte ruso, la ciudad conserva el Fuerte de San Miguel y la Catedral de San Miguel, declarados Monumentos Históricos Nacionales. El Parque Nacional de Sitka, con sus bosques templados y costas rocosas, ofrece senderos y oportunidades de avistamiento de osos y ballenas. La vida local gira en torno a la pesca, el turismo y el arte de los pueblos indígenas Tlingit y Haida. Además, el centro cultural de la ciudad alberga exposiciones de arte tradicional y performances de danza. Los visitantes pueden explorar el sendero del lago Blue Lake, que brinda vistas impresionantes de la cordillera. Además, un paseo en kayak por la ensenada de Sitka permite avistar delfines y focas. En el centro de la ciudad, el festival anual de la cultura nativa muestra danzas tradicionales y artesanías.